Horizonte estratégico ante el calentamiento global
. Fabricio Briceño | @casasvidalibre
. Desde hace varias décadas escuchamos los argumentos sobre el calentamiento global, hay cierta preocupación aunque poca ocupación. Cada año es más palpable lo extremo del cambio climático.
¿Qué pasará cuando aumentemos otro grado más de temperatura como tendencia histórica?
Para el común de quienes nacimos hace varias décadas el cambio climático tenía algo de ficción o eran eventos aislados, mientras que para los de esta generación aquel lejano futuro se está convirtiendo en un presente agreste.
El aumento de un (1) grado centígrado modifica los equilibrios entre distintos ecosistemas, océanos, microorganismos y subespecies. Es el cambio climático extremo en períodos cada vez más cortos: grandes sequías e inundaciones es lo más palpable, pero el asunto va más allá.
El aumento modifica a tal punto la extinción de algunas especies o sus patrones de consumo que repercute en una serie de cadenas climáticas en la naturaleza con el ser humano incluido. En el fondo no es solamente un tema climático, sino que la deforestación de grandes extensiones para ganadería y monocultivos sumado a la migración de industrias contaminantes a países con menos regulaciones, repercuten negativamente al planeta.
Hay quienes categorizan en antropoceno o capitaloceno, como la era global del cambio climático. En todo caso es importante determinar los diversos aportes a la solución de un magno problema. No hay que menospreciar a quienes reciclan o reutilizan aún cuando el problema nos supere individualmente y las soluciones sean a gran escala. Es un avance el uso alternativo de desechos orgánicos, pero es importante tener el horizonte estratégico de las causas principales: apropiación y explotación de la naturaleza y producción a gran escala contranatura.
¿En qué andamos?
Desde Vida Libre nos proponemos contribuir positivamente en el impacto hacia la naturaleza a partir del diseño de un modelo de negocio con minicasas rodantes, enfocado hacia un turismo consciente. Creemos en turistas que quieran disfrutar de sitios frente a un lago, cascada, volcán o río con una huella ecológica positiva, disfrutar la estadía dentro de una minicasa con atardeceres o despertares alucinantes.
Además, un porcentaje importante de la ganancia será destinada a generar ingresos pasivos a organizaciones sociales y ambientales, para aumentar su escala y quieran transitar hacia su autonomía financiera. Una de las primeras minicasas contribuirá a la organización que fundó María de los Ángeles aquí en Nuevo Arenal, Nativas Lab, que a su vez es organizadora de la Red de Pueblos Polinizadores.
Vamos por buen horizonte.
¡Pura vida? Vida Libre!